• Omar Anguiano

CARLOS OLIVA MENDOZA: SOBRE EL "TIEMPO MUSICAL", LA LITERATURA Y LOS LABERINTOS

En su libro Deseo y mirada del laberinto. Julio Cortázar y la poética de Rayuela. [Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Tierra Adentro, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, México, 2002], Carlos Oliva Mendoza refiere las relaciones entre la forma de tratamiento del tiempo musical en el jazz, los procedimientos literarios de Julio Cortázar y su relación con esa realidad humana milenaria y contemporánea, aterradora y fascinante: los laberintos. Este libro es de lectura obligada para aquellas personas que gusten de las relaciones entre literatura y música.


"El verdadero leit motiv del jazz es el tempo, el tiempo rítmico, y una de las grandes aportaciones del jazz a la cultura occidental fue el colocar entre paréntesis a la melodía y centrarse en el fenómeno del tiempo. De hecho, el jazz no cuestionó la estructura dodecafónica de la música occidental, como lo hicieran las vanguardias musicales a principios del siglo, sino que simplemente subordinó las doce notas del alfabeto musical a una estructura del tiempo irregular. En la música el tiempo se muestra en el acento, cada cierto lapso equivalente entre sí se realiza un acento, pero el jazz lo que elimina es precisamente el acento equivalente. En esta música el acento se da, en su estructura mínima, en dos momentos equivalentes y uno más corto que se incrusta entre los anteriores, el resultado es lo que se conoce como síncopa y que en realidad implica la convivencia de varios tiempos dentro de un mismo momento o espacio. ¿Qué pasa entonces con la melodía? pues realmente se deforma según el tiempo, de ahí que el jazz improvise, pues lo que sucede realmente es una de-formación y re-formación del motivo melódico desde el tiempo […] Lo que realiza Cortázar en su novela es precisamente la negación de un motivo melódico o, dicho en términos literarios, de una trama, e intenta centrarse en un nivel de percepción diferente al de la conciencia. Melodía y conciencia son ordenación del tiempo. Así como lo hace la conciencia, la melodía rige al tiempo, le señala un compás perfecto y lo acelera o disminuye para lograr la cadencia melódica, el rostro fijo, el yo que se comprueba en el cartesiano axioma final del no dudar que duda para desde ahí recuperarlo todo. Pero el riesgo del jazz, como el de Rayuela, es la figura y la permanencia del laberinto como espacio que crea y evade la identidad." (p. 69-70)

Puedes leerlo aquí,

http://ru.ffyl.unam.mx/handle/10391/621




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