• Omar Anguiano

ALGUNAS IDEAS SUELTAS SOBRE EL JAZZ by Omar Anguiano Lagos

En latinoamérica es difícil pensar en jazz y no pensar en Rayuela de Julio Cortázar. Ese libro parece en sí mismo una producción jazzística: se ofrece a las lectoras y lectores como un pretexto para la improvisación, pero no cualquier improvisación, sino una improvisación sobre algo. Un modo de "variaciones sobre un tema", pero en donde el 'tema' no es un tema pictórico, anecdótico o melódico, sino la existencia misma. La lectora o lector de Rayuela deberá re actualizar la obra "a su manera". La rayuela (el "avioncito" en México) se nos aparece a todas y todos como una ocasión para producir nuestro propio jazz y no se equivocaba Carlos Oliva Mendoza cuando escribía que en el libro del escritor argentino,

[…] los personajes no encuentran el lugar sino que, se diría, son encontrados por el lugar.

(Oliva Mendoza, Carlos. Deseo y mirada del laberinto. Julio Cortázar y la poética de Rayuela. Conaculta, México, 2001)


En ese sentido, por analogía, musicalmente el problema del jazz es el problema del tiempo. El jazz es una radicalización del blues, éste se gesta en la historia de la música en el tiempo en que es más rentable la explotación de obreros 'libres' que tener esclavos en las plantaciones agrícolas del Sur estadounidense. También son los años en que las ciudades modernas se convierten en el espacio de cultivo de la mercantilización de la vida, y cuando se está gestando el contrasentido teórico que significa la existencia de eso que en el siglo XX conocimos como 'la izquierda': una fuerza política mundial que pretende frenar el impulso irrefrenable hacia una modernidad capitalista que se acepta como la "única posibilidad" de existencia social.

Las comunidades de ex-esclavos afroamericanos se rompieron en pedazos para favorecer la consolidación del proyecto moderno de la gran nación estadounidense: la "libertad" a cambio de luchar militarmente a favor del Norte moderno-capitalista, tal fue el ofrecimiento de Abraham Lincoln. La "libertad" fue una moneda de cambio para quienes vivían en la esclavitud en la década de los 60's del siglo XIX. Después de la guerra vino un cambio de paralaje en la vida de aquellas personas: un pronunciado "vagar" por el mundo nuevo que se abría ante ellas y ellos. Eso es el blues: un vagar creando una realidad estética que refuerce lo poco que queda de comunidad frente a la mercantilización de todos los aspectos de la vida. Y el jazz es el mismo impulso pero radicalizado en los medios modernos del sentido musical.


En términos más generales, y desde un punto de vista cercano al existencialismo, el jazz es un "drama de la libertad". Para entrar en el jazz hay que ser capaz de escuchar lo que producen las otras y los otros, sean sonidos o silencios, y así producir nuestros propios sonidos o silencios para, finalmente desarrollar una obra o mensaje que desde su planteamiento se encuentra indeterminada, musicalmente hablando. Esta indeterminación formal se debe ir "despejando" a medida que se produce el mensaje musical. La indeterminación formal disminuye a medida que van apareciendo las determinaciones concretas de la obra y este fenómeno se manifiesta sobre una línea temporal que va del pasado al futuro, siendo la memoria la facultad humana capaz de comprender la manifestación de dicho proceso.

El Jazz es un proceso estético musical que va desde la indeterminación hacia el orden, hacia un cierto orden entre muchas formas de orden posible y que debe realizarse en tiempo real. La clave para convertir la indeterminación en determinaciones concretas es en el caso del Jazz, es la aplicación consciente de los principios del Blues, el Swing y la Improvisación musical.







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